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HISTORIA

SÍMBOLOS IDENTITARIOS

letras árabes almussafes
El nombre de la villa, el topónimo de Almussafes aparece documentalmente citado por primera vez en una crónica aràbica, la Takmila d´Ibn al-Abbar del siglo XII, que hacía referencia a al-mançáf. Con idéntica transcripción en escritura aràbica aparece citado también por Ibn Said en su obra Mugrib, como han puesto de relieve Asín Palacios y Sanchis Guarner.
Pese a ello, es a partir de la conquista, el 1238, cuando ya tenemos noticias documentales más contrastadas del nombre actual a propósito de la donación de la alquería de Almussafes a Pere Sanç, notario de Jaime I. Nombre que con distintas grafías -Almaçafes, Almaçafs, Almacofes, Almançafes, Almaçaphes- podemos ya rastrear en todo tipo de documentación. En el registro Y del Rey Jaime I del Libro del Reparto, por ejemplo, aparece ya citado en varias ocasiones. El 1238, el 28 de febrero, con motivo de una donación real a Pere Sanç se encuentra como Almaçaff o Almozafes, según las traducciones. Y por lo que respecta a otro tipo de documentados más particulares, en la Primera Carta de Población, concedida por Navarra d´Ahuero a 20 pobladores el mes de febrero del 1250, se hace una mención a unas -alcareas nostras de Almazafs - y a un - hospitalis del Almazafs -. En la Segunda Carta de Población, la concedida el 1281 por Sanç Ortiz de Sentía a 17 pobladores más, en cambio, se hace referencia al - alcayde de Almusafes - la primera vez que aparece el nombre actual- y a un - fortitudine Almuçafis -, grafía que vuelve a incluirse el 1289 con motivo de la escritura de venta del pueblo que hizo Pedro Martínez d´Artesona a Eiximén d´Urrea.
A pesar de la variedad gráfica con que se presenta el topónimo en la documentación, la palabra siempre ha conservado relativamente bien su estrutura fonética.
Por lo que respecta a la investigación de la etimología aràbica, durante muchos años ha sido identificado el nombre a las funciones de aduana que realizaba la torre por motivo del cobro que se hacía en Almussafes de los derechos de almoixarifats de las mercancías que entraban y salían de Valencia. Así, se hacía derivar el nombre de la voz aràbica mazaf o aduana. Esto, que ha sido recogido por Escolano en su Década primera de la Historia de la Insigne y Coronada Ciudad y Reyno de Valencia, y divulgado posteriormente entre otros por el canónigo Josep Sanchis Civera a través de los eu Nomenclátor, ha creado la confusa interpretación, fuerza extendida, de la identificación del nombre al de aduana. La realidad, sin embargo, es otra ya que lingüísticamente l´étimo propuesto por estos autores no explica de ninguna manera las formas documentales alcanzadas, ni tampoco la estructura actual del topónimo.
Más acertadas parecen las interpretaciones hechas por el arabista Miguel Asín Palacios y Sanchis Guarner y Carme Barceló Torres, para los cuales el topónimo proviene del árabe al-mançàf, que significa - a mitad del camino -o -medio camino- , tal como hemos visto aparece en algunas obras árabes. Para los tres, se trata de una palabra que está en relación con las vías de comunicación y comercio o con los servicios de correo y de transporte, semejante al topónimo castellano de Almansa, que representaría su equivalente.
Desde el punto de vista geográfico, esta tesis encuentra confirmación: Almussafes está atravesado por dos vías de comunicación -hoy carreteras-, la de Xàtiva a Valencia y la que proveniente de Dénia se dirige hacia Valencia; y en ambos casos el pueblo se encontraba en medio del camino, entre Alzira y Valencia en el primero, y entre Sueca y Valencia en el segundo. Hasta el siglo XIX fue la última parada de los carruajes y caballerías que se dirigían en Valencia, o la primera para los que iban en Xàtiva por el antiguo Camino Real.
En cuanto a su transcripción moderna, aunque en los documentos medievales aparecen los topónimos con las grafías Almuçafes y Almuzafes, se debe escribir en correcto valenciano moderno Almussafes, para que el sad arábigo se trascribe con ss, puesto que se trata de una articulación sorda, y la silbante sorda entre vocales se presenta por ss.
Almussafes, por otra parte, ha tenido históricamente tres tipos de escudos, con diferentes diseños, cuarteles y leyendas, usados por el Ayuntamiento para certificaciones en papeles oficiales y como simbología distintiva de la villa. El más antiguo, adoptaba en el centro del escudo las cuatro barras rojas catalano-aragoneses sobre un fondo dorado, con una corona que lo ciñe y unas branquetes de laurel cruzadas que lo rodeaban. El segundo, que coincide cronológicamente con la Segunda República y la guerra civil, en cambio, incluía figuras heráldicas ajenas a la historia de la villa, ya que el escudo, a pesar de conservar las hojas de laurel y la corona, adoptaba en su parte central la distribución de cuatro partes que representaban los cuatro reinos españoles de Castilla, León, Aragón y Navarra. A partir del 1939 el régimen franquista recuperó el antiguo blasón de las cuatro barras, al que añadirá a veces el escudo nacional, entonces representado por el águila imperial.
Esta indiscriminada utilización de simbologías, pese a ello, se intentó solucionar en 1959, cuando el Ayuntamiento encargó un estudio histórico y un dibujo-proyecto del nuevo blasón municipal a Felipe Llopis Planes, especialista en heráldica municipal. Entregado en 1960, en aquel estudio, el heraldista, basándose en que el escudo español de entonces recogía la distribución de cuatro cuarteles, que él quería plasmar en el escudo de la villa, incluyó cuatro hechos históricos de relieve: la época romana, época árabe y reconquista, siglo XV y monumentos y reliquias locales. En el primer cuartel había una moneda romana de plata sobre campo de gules; en el segundo un roble natural del que salía un brazo con armadura y una alfalge sobre un campo de plata, que reflejaba el espíritu guerrero musulmán; en el tercero, como reflejo de los cuatro siglos de señoríos de los abades de Valldigna, un sello de los utilizados por San Bernardo con una leyenda roja sobre campo de oro; y en el cuarto, la torres de Almussafes al natural sobre campo de plata. En el centro, finalmente, incluía una reproducción del relicario de oro en campo de gules de la Santísima Cruz. La corona que ceñía los anteriores escudos se mantenía.
El preceptivo informe de la Real Academia de la Historia, sin embargo, desaconsejaría la composición de los cuatro cuarteles y, aduciendo argumentos históricos y heráldicos, propuso, y así fue aprobado por el Ayuntamiento y el Consejo de Ministros el 1961, un escudo más simple con una armería loncha en dos cuarteles, en la primera con la torre de plata sobre fondo azul y en la segunda el báculo abacial del sable puesto en banda sobre fondo de plata. Y desde entonces, ese es el blasón municipal oficial de Almussafes, y como tal utilizado tanto en carácter administrativo como ceremonial. Por extensión, el azul ha sido identificado como el color oficial de la villa.

DOCUMENTOS HISTÓRICS

PERSONATGES IL·LUSTRES

Almussafes ha tenido, asimismo, sus propias personalidades que por varios méritos o motivos profesionales, culturales, deportivos o simplemente anecdóticos- han pasado a la memoria colectiva de la villa.
foto personaje histórico

Almanzafí

El personaje cronológicamente más antiguo que ha quedado en la memoria colectiva es Taric Ben Muza Ben Yaix, El Majzumi, conocido como Almanzafí, en recuerdo del nombre del pueblo donde nació. Se trata de un santón musulmán al que Julià Ribera Tarragó le dedicó algunos artículos. Gracias a este insigne arabista sabemos que nació en Almussafes y que un poco antes del 1116 visitó la ciudad santa de La Meca, donde residió durante años en calidad de estudioso de las obras del famoso filósofo Algazel. De regreso estudió también en Alejandría en compañía del escritor Abubèquer de Tortosa. Ya a Valencia, sus devotos paisanos le veneraron con respeto y admiración, reconociéndolo como maestro y santón. Según Abenayad, un bibliófilo de Llíria que ha estudiado su biografía, Ben Muza formó escuela y entre sus discípulos salieron Maestros de mucho renombre. Sus últimos días los pasó en La Meca, donde volvió a los setenta años acompañado de su yerno y asceta de Dénia, Abulabàs Ben Maad, y donde murió en el año 1154. Ha sido considerado un hombre devoto entre los musulmanes valencianos que, además, estudió celosamente las ciencias religiosas.

Abul Hachach Al Munsafí

Del siglo XIII era también el poeta Abul Hachach Al Munsafí. De este personaje únicamente conocemos que nació en Almussafes y escribió unas bellas Casides árabes inspiradas en la villa y sus entornos.

foto personaje histórico
foto personaje histórico

Antoni Ludeña

Nació en Almussafes el 23 de diciembre del 1740. Ingresó en la Compañía de Jesús en junio del 1758. Posteriormente, cuando los jesuitas fueran expulsados de España, se trasladó a Italia, donde se dedicó al estudio de la filosofía y las matemáticas. Según Miquel Batllori, fue uno de los valencianos más conocidos en Italia, que enseñó filosofía y física en Padua, Camerino y Cremona y que nos dejó, además de varias disertaciones sobre mecánica y matemáticas, todo un curso de filosofía en cinco volúmenes, de los cuales los tres últimos trataban solo de física, y que para su época fueron de una novedad extraordinaria. Murió el 1 de marzo del año 1820.

Antoni Albuixech

Por lo que respecta a Antonio Albuixech, destacó en el terreno político, ya que representó en la villa como síndico y procurador general en el pleito de incorporación de Almussafes a la Corona contra el Monasterio de la Valldigna el 28 de marzo del 1766. Antes fue escribano de la villa (1751) y arrendador de los derechos señoriales desde el 1760.

foto personaje histórico
foto personaje histórico

Vicent Gay i Forner

Ya al siglo XX, el personaje más destacado es Vicente Gay y Forner (Almussafes, 8 de diciembre del 1876-Madrid, 3 de diciembre del 1949). Huérfano de padre - secretario del Ayuntamiento de Almussafes-, desde pequeño marchó en Valencia, donde estudió Bachillerato y Derecho. Se doctoró en Madrid. Muy joven ganó por oposición la Cátedra de Economía Política y de Hacienda Pública en la Universidad de Valladolid. Por su relieve científico, recibió distinciones e impartió cursos de Doctorado en las Universidades de Berlín, Buenos Aires, Santiago de Compostela, Chile, La Habana y San Marco de Lima. En algunas de ellas fue posteriormente nombrado Doctor Honoris Causa.
Vicent Gay compaginó su actividad académica y científica con la política, primero en los movimientos valencianistas - fue candidato a las elecciones a diputados por una candidatura valencianista y mantenedor de los Juegos Florales en julio del 1828- y, después, en las filas del conservadurismo español. En varias ocasiones, asistió como repesentante del gobierno español en actos científicos de tipo económico y financiero. Fue también Director General de Industrias, Secretario del Ministerio de Economía, Vicepresidente del Consejo de Economía Nacional, Secretario de la Asamblea Nacional, Director General de Aranceles, Tratados y Valoraciones y Asesor Técnico de Relaciones Exteriores del ministerio de Estado durante la Dictadura de Primo de Rivera. Durante la guerra civil, se alistó en las milicias franquistas hasta que fue nombrado Delegado de Prensa y Propaganda de la Junta Técnica de Estado de Burgos, y vocal de la Comisión de Justicia en el gobierno de Franco.
Fue fundador de la revista Nueva Economía Nacional y colaboró en varias publicaciones económicas y financieras. Su producción científica es extensa, entre libros y folletos, alrededor de cuarenta. Destacan Nueva Doctrina Política (1911), Los halladoras en la vida del pueblo (1911), El imperialismo y la guerra moderna (1915), La Comunidad Económica Mundial (1923), La revisión de la Historia de España (1926), Las constituciones políticas (1930), ¿Que es el Socialismo? Que es el Fascismo? ¿Que es el Comunismo? (1932), Para comprender la Economía Política (1940), Hacienda Pública (1931-1946), Historia de las Doctrinas Económicas y Sociales (1945) y La Hacienda Social (1948).El Ayuntamiento de Valencia acordó en 1964 dedicarle un calle con el rótulo de Economista Gay. Es, asimismo, hijo predilecto de Almussafes, donde le ha sido dedicada también un calle, precisamente la Calle del Convento, en la que nació.

Luís Duart Alabarta

Otro intelectual local fue Luís Duart Alabarta. Nacido en Almussafes en las postrimerías del siglo, Luís Duart entró en el Seminario de Valencia mucho joven, en el año 1920, donde fue ordenado sacerdote en 1931. Desde el inicio de su carrera sacerdotal mostró una vocación por los estudios históricos, que lo llevaron a recorrer archivos y bibliotecas de Madrid, Barcelona y Valencia. Resultado d´esta vocación han estado algunos artículos y un volumen de documentación sobre historia de su villa. Murió en Almussafes en el año 1983.

foto personaje histórico

En el pasado siglo han destacado también el deportista Salvador Botella, conocido ciclista, Jaume Cardona y Vicent Medina, maestros que dejaran su magisterio a las escuelas d´Almussafes; así como los médicos Josep Bosch Solves y Josep Bosch Marín, médicos titulares de la villa y estudiosos ambos de la historia local. Finalmente, y como personaje mítico, hay que citar a Francesc Navarro, conocido popularmente como El Rulo, que en 1918 protagonizó un luctuosos hechos, que la memoria colectiva han convertido en leyenda.

Destacables son también el médico José Casado Mendoza, los sacerdotes Isidro Roig García i Juan Antonio Magraner Albuixech, asi como el historiador Antonio Magraner Rodrigo.

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    Salvador Botella

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    Vicente Medina

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    Jaume Cardona

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    José Bosch Marí

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    José Bosch Solves

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    Francesc Navarro

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    José Casado Mendoza

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    Isidro Roig García

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    Juan Antonio Magraner

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    Antonio Magraner

escudo ayuntamiento